martes, 9 de agosto de 2011

ENFERMEDADES MAS IMPORTANTES DE LA VID

Oidio de la vid
Esta enfermedad está causada por el hongo Uncinula necator (Schw) Burr. Es originario de América, y en España empezó a causar daños a partir de 1850. Los cultivares más sensibles son Vitis vinifera y los cultivares asiáticos mientras que los americanos son más resistentes a oidio.
Al igual que el mildium de la vid, también actúa como parásito obligado y tiene ciclos de reproducción sexual y asexual. Produce disminución del crecimiento de la planta y del rendimiento de la cosecha, influye sobre la calidad de la uva y sobre la resistencia al frío invernal y causa graves daños en el fruto, de forma que no se pueda comercializar para uva de mesa o que el vino no tenga buen sabor.
Como todo hongo necesita un número de plantas suficientes, buena dispersión de las esporas, que en este caso es por viento, y condiciones favorables de temperatura y humedad para desarrollarse.
 Aspectos importantes sobre su ciclo de vida
Este hongo puede pasar el invierno como estructuras resistentes originadas a partir del micelio a principios de otoño y que darán lugar a la reproducción sexual, o bien se inactiva el mismo micelio en las yemas latentes durante el periodo de crecimiento o en zonas de la corteza.


En primavera, en condiciones favorables de clima, el micelio se vuelve a activar y forma las estructuras de reproducción asexual dando esporas que se diseminaran por el viento pudiendo infectar nuevas zonas y germinar incluso en condiciones de baja humedad.
A partir de las estructuras resistentes se producirán esporas sexuales que germinarán e infectaran nuevos tejidos verdes. Ambas producen nuevos micelios que continúan el ciclo, sexual y asexual, extendiendo la enfermedad. Se desarrolla sobre los tejidos verdes penetrando sólo algunas hifas que se transforman en estructuras específicas para tomar los nutrientes de la epidermis, lo que lo diferencia del mildium, y por tanto el micelio sólo se observa en principio en la cara donde se establece el hongo.


La temperatura óptima para que germinen las esporas asexuales es de 20 a 27 ºC, siendo éste el factor más importante en la infección y posterior desarrollo de la enfermedad. También se favorece por baja intensidad de luz, mientras que la lluvia puede desestabiliza el micelio y dispersar las esporas.
¿Cuáles son los síntomas en el cultivo?
El hongo afecta a los tejidos verdes de la vid cubriendo la superficie de forma que aparece un polvillo gris blanquecino, puede necrosar las zonas muy cercanas y al eliminar ese polvillo se pueden ver en el tejido puntitos necrosados debido a las hifas que se introdujeron para tomar los nutrientes y que da un olor característico a moho. En la hoja la infección se puede dar por ambas caras, otra diferencia con el mildium, siendo preferentes las hojas jóvenes que después terminarán atrofiándose. Los peciolos y pedicelos son más sensibles durante el crecimiento y, una vez atacado, pierde rigidez y tiende a romperse. El racimo infectado no cuaja bien y se producen pérdidas en la cosecha, la uva se seca y se agrieta, lo que puede dar lugar a infecciones por Botrytis cinerea.
¿Cómo controlarlo o prevenirlo?
Unas buenas técnicas de cultivo pueden disminuir la infección y mejorar la eficacia de los fungicidas que se apliquen, así, zonas bien aireadas, con buena exposición al sol, adecuada orientación de las filas de forma que se impida el exceso de sombra y copa vegetativa abierta reduce las condiciones óptimas para el establecimiento del hongo y además mejora la aplicación de fungicidas. Por lo general lo más utilizado contra oidio es el azufre, en forma de polvo o polvo mojable, ya que resulta buen preventivo, sin embargo a partir de los 30 ºC produce fototoxicidad. Los fungicidas químicos pueden actuar a mayor temperatura que el azufre y sin ser tan fitotóxicos, entre ellos se pueden usar algunos sistémicos del tipo de benzimidazoles.


Mildiu de la vid (Plasmora viticola)


Esta enfermedad está causada por el hongo Plasmopara vitícola que apareció en España 1880 en Barcelona. Actúa como parásito obligado, por lo que parte de su desarrollo tiene que realizarse en el interior de las células de los tejidos de un huésped. Tiene ciclos de reproducción sexual y asexual y las esporas se transportan por viento y agua.
Cuando los daños afectan a los racimos se producen importantes pérdidas en la cosecha. Como todo hongo necesita un número de plantas suficientes, buena dispersión de las esporas y condiciones favorables de temperatura y humedad.
Es endémica de las regiones húmedas y los cultivares más sensibles son Vitis vinifera, con menor sensibilidad V. aestivalis y V. labrusca, y los considerados algo resistentes son V. cordifolia, V. rupestris, V. rotundifolia


Aspectos importantes sobre su ciclo de vida


En invierno, el hongo se encuentra invernando en las hojas caídas en forma de oosporas, que es una estructura resistente a las condiciones climáticas generada por reproducción sexual. En primavera, al aumentar temperatura y si encuentra la humedad necesaria, germina la oospora y produce estructuras reproductoras asexuales que se transportan a nuevas plantas donde, en buenas condiciones de humedad, producen las esporas asexuales. A partir de ellas, se desarrolla el micelio, que entra en la hoja por los estomas, y toma las sustancias de las células para obtener energía. Si el ambiente es favorable, en otoño el hongo pasa de nuevo a su ciclo de reproducción sexual en el interior de las hojas enfermas. Se forman las estructuras reproductoras sexuales que al unirse dan nuevas oosporas. Las hojas caen el suelo y se inicia el proceso de latencia para una posterior infección.
La oospora germina en agua a una temperatura superior de 11ºC. Para que se produzcan las esporas asexuales se necesita una humedad relativa del 95% al 100% para germinar, una temperatura ente los 18ºC y lo 22ºC y 4 horas de oscuridad mínimo, por lo que las esporas asexuales se formarán por al amanecer.


¿Cuáles son los síntomas en el cultivo?


El hongo aparece en los órganos verdes de la vid, especialmente en las hojas. No se puede reconocer externamente hasta que el micelio no se ha extendido en el interior. Produce la “mancha de aceite”, por la que aparecen en la hoja manchas decoloradas, pues debido a al hongo, pierden el color verde en la zona y amarillean. Son redondeados e irregulares, recordando a manchas de aceite. También se observa un “polvo de azúcar”, como muestra de la continuación de la infección. En el envés de las hojas y coincidiendo con las manchas del haz, aparece una película blanquecina y algodonosa, que son las estructuras reproductoras asexuales.
En el racimo puede infectar a las bayas jóvenes dando un color grisáceo o llegar al interior y extenderse por dentro. Aquellas infectadas son más firmas pero se caen fácilmente.
¿Cómo controlarlo o prevenirlo?


El control del Plasmopara vitícola es complicado pues lo mejor sería determinar los momentos de riesgo de germinación en función de la temperatura y humedad. Es por esto que son importantes los tratamientos preventivos: drenaje de suelo, reducir fuentes invernantes y poda de puntas de brotes infectados.
Como productos químicos de prevención se pueden usar no sistémicos de superficie junto con el sinergista Cimoxalino, específico para este hongo, que además puede actuar como curativo en los dos o tres días siguientes a la infección. Como sistémicos se pueden utilizar fosetil aluminio y fenilaminas, aunque han aparecido cepas resistentes y se recomienda limitarlo a dos aplicaciones al año.

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